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Resuelve las dudas de tus niños de manera EFECTIVA

La capacidad de comprensión es algo difícil de medir y muchas veces es preocupante para la gente al momento de explicar cosas complejas. Es muy común en los niños que hagan preguntas para conocer al mundo que están descubriendo y cuando acuden a los adultos para ello las respuestas que se les dan son muy variadas.

Lo que nosotros recomendamos es que se les diga la verdad expresada de manera adecuada a su edad para que su comprensión se desarrolle de manera armoniosa. Entendemos claramente que hay tradiciones bonitas que implican cierto enredo al momento de responder, por ejemplo cuando ven regalos bajo su árbol de navidad y todos sus amigos saben que un señor vestido de rojo se los obsequia y ellos no pueden verlo sería un acto de crueldad estropear algo que con anhelo espera durante el año con una verdad descarnada.

De eso a mentirle a alguien que acude a nosotros como adultos en busca de una respuesta basándonos en lo que creemos que es bueno o malo que conozca por criterio o doctrina existe una diferencia importante. Básicamente porque cuando los niños se acercan a nosotros en investigando respuestas adquirimos una enorme responsabilidad y cuando decidimos deliberadamente mentirles perderemos con el tiempo toda la credibilidad y confianza que pudimos inspirarles.

Evidentemente no podemos saberlo todo pero es nuestro deber que ante nuestro desconocimiento sobre lo que nos preguntan hacer un esfuerzo o promover una búsqueda juntos sobre lo que se quiere conocer. El uso del lenguaje debe promover el entendimiento pues si al explicar utilizamos tecnicismos que requieren amplio conocimiento que aún no descubre el niño veremos en él más confusión que gusto por lo recién aprendido. También es muy saludable incitar en ellos cuestionamientos que los lleven a objetar lo que han aprendido y así se desarrollen y su espíritu inquisitivo se fortalezca.

También nos conviene ser precavidos y astutos al momento de recibir las preguntas para no dar explicaciones innecesarias o confundirnos sobre lo que nos plantean, en cuanto nos hagan una pregunta es apropiado averiguar el motivo de su duda o dónde escuchó aquello que le dio curiosidad: nos puede pasar como el chiste del “alma que no pene” donde por no preguntar se le dio una cátedra al menor sobre sexualidad en vez de hablarle de un velorio.

Una situación muy particular es cuando decidimos mentirle a los menores por nuestra comodidad y cuando se dan estas situaciones llegamos a involucrar a terceros provocándoles incomodidad y desagrado, por ejemplo, cuando queremos proteger a un niño y que no se aleje le mentimos diciendo que el señor (quien está ahí sin molestar a nadie) se lo va a llevar y con eso logra espantarse al niño logrando un artificioso cometido de obediencia y como si la cosa no pudiera empeorar hay quienes alimentan esa mentira, el señor en cuestión de este ejemplo, diciendo que efectivamente se lo va a llevar haciendo que la mentira se convierta en algo más tenebroso perjudicando al menor de forma considerable. También le pasa a las enfermeras o doctores a quienes convierten esos mentirosos “cuidadores” en monstruos terribles que disfrutan inyectar niños por no quedarse quietos, algo totalmente irresponsable que se ha de remediar poniendo un alto rotundo y diciendo la verdad al explicarle al menos, muy a pesar de sus encargados, que de lo que se van a encargar es de curarlo y que nadie lo va a inyectar por placer, que es una mentira y que si se debe calmar es porque es lo correcto en un hospital.

La verdad es una responsabilidad inherente a quienes procuran un desarrollo personal de los menores y es algo que a la larga será muy agradecido por ellos pues recordarán fielmente quiénes se la mostraron y quienes quisieron burlarse de su capacidad de entender en afán de “protegerlos” o por simple comodidad; si bien entendemos que esa peculiar etapa de los “por qués” llega un momento de límite donde la mejor respuesta es un “porque sí”, debemos saber que no debe ser en la primer pregunta donde debemos desesperarnos y limitar el conocimiento y desarrollo.

Los niños son muy listos y es una muestra de profundo respeto el responder a sus cuestionamientos de manera honesta y acertada, propiciar un gusto sano por el conocimiento y la búsqueda del mismo para que cuando recuerden cómo aprendieron lo que saben lo hagan con cariño y admiración de aquellos que los guiaron en el camino del saber.

Sobre Pavel Vargas

Pavel Vargas
Lic. en Pedagogía Locutor y Productor de Radio