Los varones son más rápidos

Vivimos en los tiempos de la velocidad. Todo lo que nos rodea se mueve segundo a segundo con mayor rapidez y la vida se hace más elusiva a la vez que busca ser más eficaz cada día, cada hora, cada minuto.

Esta petulancia de la velocidad tiene su fuerza opositora. Con el convencimiento de que la aceleración constante nos llevará al colapso surgió un movimiento mundial que hace un culto de la lentitud. Allá afuera, muchos consideran que debemos cronometrar cada momento familiar, laboral o de pareja haciéndolos más productivos y por el otro lado se encuentran los que abogan por un mundo que se desplace con la celeridad justa y necesaria en busca de dar cimientos sólidos a la filosofía de la lentitud.

Independientemente que la calidad de vida de una carrera ultra veloz o una caminata relajada, existen datos que no están sujetos a nuestra voluntad de ir más presuroso o más pausado. Son características que hacen a nuestra naturaleza. Aquí señalo algunas condiciones que expresan que los hombres son más rápidos que las mujeres en ciertos aspectos, y nada podemos hacer respecto de ello:

Los hombres nos enamoramos más rápidamente. Una investigación realizada en el Reino Unido, publicada en “Archives of Sexual Behavior” ha encontrado que el hombre queda preso de un profundo enamoramiento a los 8,2 segundos. Un segundo menos de los que el velocista Usain Bolt recorre 100 metros planos, un hombre cualquiera logra caer rendido a los pies de una mujer. Los científicos dicen que al estar preparado mayormente para recibir estímulos visuales, el varón es susceptible más fácilmente al amor a primera vista.

Los hombres bajamos de peso más velozmente. Si bien las mujeres son las que hacen mayores sacrificios para ponerse a dieta y dejan la piel en el gimnasio, los hombres somos lo que perdemos más kilos con menos esfuerzo y en menos tiempo. Diversos estudios de la Escuela de Medicina de La Universidad de Yale (E.E.U.U.) demostraron que los varones solemos tener tejido muscular magro lo que permite “quemar” bastantes más calorías, aún en estado de reposos. En algunos casos se observó que en el mismo período los hombres habían perdido hasta 3 veces más grasa corporal.

El cerebro del hombre es más expeditivo. Los mapas de conectividad cerebral de hombres y mujeres muestran diferencias importantes, por lo que la base neuronal nos hace a unos y otros más brillantes según las tareas que desarrollemos. Un estudio de la Universidad de Pensilvania (E.E.U.U.) reveló que el cerebro del hombre aparentemente ostenta mayor cantidad de conexiones en su parte frontal, que coordina acciones, y la trasera donde se encuentra la intuición. Esta arquitectura particular de intercambio de información facilita los vínculos conectivos entre la percepción y la acción, por lo que superan en velocidad y capacidad de tratamiento de la información.

Las investigaciones advierten que el hombre promedio es más apto para aprender y ejecutar una sola tarea a la vez, mientras las mujeres exhiben más capacidad de concentración, mayor memoria e inteligencia social.
Lejos de alejarnos, las diferencias nos enriquecen, motivan y permiten crecer de manera complementaria.

Vivimos en los tiempos de la velocidad. Todo lo que nos rodea se mueve segundo a segundo con mayor rapidez y la vida se hace más elusiva a la vez que busca ser más eficaz cada día, cada hora, cada minuto. Esta petulancia de la velocidad tiene su fuerza opositora. Con el convencimiento de que la aceleración constante nos llevará al colapso surgió un movimiento mundial que hace un culto de la lentitud. Allá afuera, muchos consideran que debemos cronometrar cada momento familiar, laboral o de pareja haciéndolos más productivos y por el otro lado se encuentran los que abogan…

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