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“La corrupción apesta”, dijo el Papa ante una multitud en Nápoles

Más de medio millón de napolitanos se movilizaron en esta gran metrópoli del sur de Italia donde predominan los dramas sociales y la sólida implantación de la camorra y otros grupos criminales, para saludar con entusiasmo a Francisco, que pasó diez horas recorriendo los lugares más importantes. Jorge Bergoglio pidió a los jóvenes napolitanos que reaccionen con firmeza ante la camorra, en la misa campal que celebró en la histórica…

Resumen de Reseña

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El Papa Francisco almorzó con 150 presos en una cárcel.Llamó a los jóvenes a reaccionar contra la mafia local, la camorra y “no ceder a la tentación del dinero fácil”.

Más de medio millón de napolitanos se movilizaron en esta gran metrópoli del sur de Italia donde predominan los dramas sociales y la sólida implantación de la camorra y otros grupos criminales, para saludar con entusiasmo a Francisco, que pasó diez horas recorriendo los lugares más importantes. Jorge Bergoglio pidió a los jóvenes napolitanos que reaccionen con firmeza ante la camorra, en la misa campal que celebró en la histórica plaza del Plebiscito. Antes, en el barrio de Scampia, que resume todos los males y las esperanzas de la ciudad, afirmó que “la corrupción apesta, la sociedad corrupta apesta, como apesta un animal muerto”, en la plaza San Juan Pablo II, que el papa polaco visitó en 1990.

En el Duomo, la catedral, el Papa aferró la ampolla que contiene la sangre seca de San Genaro que se licua en un milagro que se repite hace siglos. Pero la licuefacción se produjo solo por la mitad, por lo que el prodigio quedó en parte frustrado. “Se ve que el Señor quiere que nos empeñemos más”, comentó divertido Francisco.

Solo en 1848 la sangre de San Genaro se licuó en presencia de un pontífice. Cuando Juan Pablo II y Benedicto XVI visitaron Nápoles el milagro no se realizó. Para que el prodigio sea considerado válido es necesario que la licuefacción sea completa. Así lo comprendieron los napolitanos, que no festejaron. Para muchos este es un signo de “iella” (yeta).

Tras la misa, el Papa se dirigió a la cárcel de Poggioreale, a almorzar con 150 presos. Alguno mostró un cartel que decía: “Un santo en el infierno de Poggioreale”. Entre los comensales había varios transexuales y algunos enfermos de sida.

El Papa argentino alentó a los jóvenes a luchar contra la mafia local, la camorra, pidiéndoles “reaccionar con firmeza contra las organizaciones criminales”. Llamó a los delincuentes a que se conviertan “y se dejen invadir por el amor y la justicia”.

“Queridos napolitanos, tengan viva la esperanza, no se la dejen robar. No cedan a la tentación del dinero fácil y de los ingresos deshonestos. Esto es pan para hoy y hambre para mañana”, dijo en la homilía de la misa.

“Reaccionen con firmeza contra las organizaciones que explotan y corrompen a los jóvenes, a los pobres y a los débiles, con el cínico tráfico de drogas y otros crímenes”, agregó. Bergoglio señaló que “esto no trae nada bueno”. “No se dejen robar la juventud por esta gente” y que la corrupción y el crimen “no desfiguren el rostro” de Nápoles.

“A los criminales y a todos sus cómplices, les pido hoy con humildad y como hermano: conviértanse, déjense invadir por el amor y la justicia, por la misericordia de Dios”, arengó. “Sean conscientes de que Dios los está buscando para abrazarlos, amarlos, perdonarlos”, dijo. “La gracia de Dios perdona todo y perdona siempre”. El Papa concluyó su sermón deseando que “el futuro de Nápoles no se resigne a plegarse sobre sí mismo, sino que se abra al mundo”.

La gira apostólica de Francisco comenzó en Nápoles visitando el santuario de la vecina Pompeya, muy venerada en la región de Campania. Sus desplazamientos en autos descubiertos fueron seguidos por una impresionante multitud de fieles que reflejaban a la vez alegría y emoción por su vecindad.

Miles de agentes de seguridad y francotiradores en los techos velaron por la seguridad de Bergoglio en un trayecto que en total fue de más de 25 kilómetros. Decenas de miles de jóvenes dominaron el gentío que se congregó en Scampia, el barrio más conflictivo de Nápoles, donde la camorra y grupos vinculados al tráfico de drogas han dominado la vida de la zona.

Francisco concluyó su gira apostólica en el “lungomare”, la costanera de Nápoles, recorriendo en un “papamóvil” un largo trayecto flanqueado por cien mil fieles que lo ovacionaban, sobre todo jóvenes. Allí Francisco dejó de lado el discurso que había preparado y dialogó directamente con la gente, escuchando y respondiendo preguntas. Dijo que también en la misma Iglesia la corrupción del dinero hace tanto daño. Al anochecer, Francisco regresó a Roma.

Fuente: El Clarín Imagen: AP

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