Fortalece tus decisiones usando tu cerebro al máximo

Entendemos a las emociones como reacciones psicofisiológicas, es decir, que impactan nuestra mente y nuestro cuerpo al mismo tiempo, esas respuestas surgen en nosotros cuando nos relacionamos con la gente a nuestro alrededor o cuando nos enfrentamos a situaciones de diversas maneras.

Existe una teoría que habla de la división del cerebro en tres principales segmentos: el cerebro reptil, el cerebro emocional y el cerebro racional; Daniel Goleman en su libro Inteligencia Emocional abarca a profundidad el tema y nos enseña que el primero es aquel que compartimos con la mayoría de los animales y básicamente nos da respuesta a los instintos y los reflejos siendo lo que nos proporciona las respuestas ante el peligro, la reproducción y la alimentación y nos permite la supervivencia.

El Cerebro Emocional es el encargado de las Emociones, en él se relacionan los acontecimientos que vivimos con la experiencia que tenemos al respecto y la simbolización e importancia que le imprimimos a esas experiencias, para simplificar, lo que vivimos nos causa sensaciones dependiendo si fueron placenteras o no y eso va a configurar nuestras emociones con el paso del tiempo, nuestra personalidad y demás elementos con los que vamos a convivir cotidianamente.

El Tercer cerebro nos proporciona la capacidad de la racionalización, es esa pieza elemental que nos distingue de todos los animales, es eso que nos permite distinguir entre las múltiples opciones que tenemos, que nos permite crear y modificar los elementos que tenemos a nuestra disposición y demás beneficios que nos brinda.

Cuando nos suceden acontecimientos ya sea con otras personas o con el entorno que nos rodea recibimos señales que nuestro cerebro interpreta: primero pasa por el cerebro reptil y rápidamente analiza si lo que sucede pone en riesgo nuestra vida o no y hace que reaccionemos instintivamente a ello, cuando sucede eso nos produce en el cuerpo reacciones dependiendo de lo que implica en nuestra experiencia y ahí es donde entra en acción el Sistema emocional al tratar esos asuntos y eso da paso al uso del Tercer Cerebro dictaminando las operaciones que vamos a realizar a continuación y en consecuencia con todo lo procesado haciendo uso del raciocinio.

La primer impresión que podemos tener es que el tercero es el más importante, pues nos presenta lo más deseable que es la experiencia de algo totalmente racionalizado y llevado al elevado peldaño de las ideas pero en la práctica lo más relevante se va a trabajar en el Sistema emocional porque lo que nos va a llevar a tomar la mayor parte de nuestras decisiones serán nuestras emociones. Principalmente vamos a elegir aquello que nos sea placentero y a evitar lo que no es así, cuando algo que tengamos que enfrentar no sea de nuestro agrado lo vamos a seleccionar con base en nuestras emociones, es decir, si sentimos tristeza o compasión por alguien y queremos darle ayuda vamos a elegir algo que nos es desagradable por ese motivo.

Según la cultura oriental existe una teoría llamada de los Cinco Elementos en la cual se vinculan las emociones con los órganos del cuerpo, los colores que las representan y demás componentes pero el eje central de ese tratado son las emociones y su implicación en lo cotidiano. Según esta teoría existen 5 emociones fundamentales que son: la ira, la alegría, la ansiedad, la tristeza y el miedo; explican que a lo largo del día es saludable tener todas las emociones siempre y cuando sean congruentes con lo que estamos viviendo y si impedimos que alguna de éstas se presente nos vamos a provocar daño, así mismo, si permitimos que una emoción persista en nosotros vamos a perjudicarnos.

Atender a las emociones es importante pues son el vínculo que nos va a permitir desenvolvernos en el mundo, negarlas y dejar que nos dominen nos puede afectar; identificarlas y comprenderlas nos ayudará a prosperar y expandir nuestro trabajo personal permitiendo que mejoremos constantemente.

Sobre Pavel Vargas

Pavel Vargas
Lic. en Pedagogía Locutor y Productor de Radio