5 Posiciones sexuales para mejorar tu salud

Postura 1 Muy buena para cuando estás a tope. Sirve para disminuir el estrés en épocas de mucho trabajo o si estás en medio de algún problema personal muy heavy. Alivia la fatiga crónica. Disminuye los síntomas asociados con nerviosismo, neurosis y ansiedad. Es la clásica postura del misionero, pero él tiene que permanecer con los brazos extendidos para no recargar su cuerpo sobre ti y quedarse quieto. Su pene debe estar inserto lo más profundamente posible en tu vagina. Luego, mueve tus caderas en círculos en el sentido de las agujas del reloj y viceversa, tratando de frotar toda…

Resumen de Reseña

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1Postura 1
Muy buena para cuando estás a tope. Sirve para disminuir el estrés en épocas de mucho trabajo o si estás en medio de algún problema personal muy heavy. Alivia la fatiga crónica. Disminuye los síntomas asociados con nerviosismo, neurosis y ansiedad. Es la clásica postura del misionero, pero él tiene que permanecer con los brazos extendidos para no recargar su cuerpo sobre ti y quedarse quieto. Su pene debe estar inserto lo más profundamente posible en tu vagina. Luego, mueve tus caderas en círculos en el sentido de las agujas del reloj y viceversa, tratando de frotar toda tu pared interna.

2Postura 2
Ideal para los dolores de cabeza y las migrañas. Para cuando tu libido está en la lona, problemas ginecológicos o menstruaciones complicadas. También sirve para la visión borrosa causada por la excesiva exposición a la pantalla de la computadora. Él se acuesta de espaldas y tú te montas por su costado, de manera que la mitad de tu cuerpo quede encima del de él y la otra, en la cama. Para controlar la penetración, que debe llegar sólo a la mitad de la vagina, debes sujetar el pene con la mano pasando tu brazo por atrás de tu cintura. Aunque suena un poco complicada, no lo es. Luego, te toca describir con tus caderas pequeños círculos.

3Postura 3
Excelente para las diabéticas, porque ayuda a regular su producción de insulina. También mejora las funciones de desintoxicación y eliminación de grasas del hígado. Además, resulta excelente para cuando tienes las piernas y los pies cargados e hinchados por haber estado sentada o parada muchas horas. En esta posición, tú te tiendes sobre la cama y él de frente sobre ti, apoyándose en sus codos y antebrazos para no aplastarte. Rodea sus muslos (no más arriba, ni más abajo) con tus piernas y descansas tus pies juntos en la cama. El pene debe entrar únicamente tres o cuatro centímetros y hacer un roce suave, rítmico y superficial.

4Postura 4
Para mantener la piel del rostro brillante, hidratada y con un natural blush. Las de corazón caliente, pero manos y pies fríos por la mala circulación, también pueden obtener mejoría. Te pones de espaldas. Con las rodillas flexionadas, subes las piernas sobre sus hombros y haces palanca para elevar ligeramente las caderas (puedes apoyarte en un cojín). Esta manera de acomodarse propicia una penetración profunda, en la que el hombre debe mover el pene en círculos alternados y movimientos de embestida ¡con mucho cuidado!

5Postura 5
Muy buena para la colitis, el estreñimiento y el recargo estomacal. ¿Comiste pesado, padeces de colon irritable, te la vives constipada, con gastritis y el estómago sensible? Esta posición te aligerará la vida (y los intestinos). Es como la postura 1, pero debes cruzar tus piernas sobre la parte superior de las nalgas de tu compañero y sostener tus pies entrecruzados en el aire para darle a él la movilidad necesaria, que le permita sincronizarse con tu compás y rotar juntos las caderas, con el pene inserto a la mitad de tu vagina.

Fuente: Cosmopolitan

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